En casa de mis padres en Argentina, hay un mate de palo santo que ha superado el paso de los años. Todavía huele a madera y a yerba. Con cada infusión, se nutría y adquiría un tono más oscuro, como si estuviera cargado de todas las conversaciones compartidas a su alrededor. Un mate de madera bien cuidado dura toda la vida.
Pero antes de llegar a eso, hay un paso que muchos se saltan —erróneamente—: el curado. Es lo que marca la diferencia entre un mate que se agrieta desde los primeros usos y un compañero de vida que mejora con el tiempo.
Aquí tienes el método sencillo y real, el que usamos en Argentina. Sin protocolos complicados, sin aumentos de temperatura por etapas; solo lo que realmente funciona.
▶️ Demostración: cómo trato mis mates de madera.
¿Por qué curar un mate de madera?
La madera es una materia viva. Cuando recibe agua caliente sin preparación, se dilata bruscamente. Y al secarse, se contrae. Si repites esto varias veces, aparecen microfisuras y, a veces, grietas importantes.
El curado nutre la madera en profundidad con materia grasa y luego permite que se adapte progresivamente a la humedad gracias a la yerba. La madera se vuelve más flexible y estable. Ya no temerá a las infusiones diarias.
Nunca uses un mate de madera sin haberlo curado. Incluso una sola infusión de agua caliente en una madera no preparada puede provocar grietas irreparables.
El curado: el método paso a paso
El proceso toma una noche. No hace falta vigilarlo ni repetirlo varias veces; una buena noche es suficiente en la gran mayoría de los casos.
Mantequilla. Es lo que recomiendo: es la materia grasa más rica para nutrir la madera. Una buena capa, una noche, y listo. Impregna bien toda la superficie interior con los dedos o con un pincel. No hace falta poner mucha cantidad, solo una capa fina que cubra todo.
Llena el mate con yerba mate (idealmente usada, si no, yerba normal). Vierte agua a temperatura de mate, unos 75 °C. Nunca uses agua hirviendo: el choque térmico es exactamente lo que queremos evitar.
Deja el mate tranquilo. La materia grasa y la yerba harán su trabajo: la madera absorberá, se nutrirá y se ablandará. 4 horas como mínimo para un curado correcto. Pero si quieres ir a lo seguro, déjalo toda la noche. Cuanto más tiempo repose, mejor penetrará la materia grasa en profundidad.
Vacía la yerba. Limpia el interior con papel absorbente para retirar el exceso de humedad. No hace falta enjuagar abundantemente. Deja secar al aire libre, en posición vertical; evita enjuagues prolongados que hagan que el agua baje hacia la virola.
💡 El consejo de El Gaucho: la primera o segunda infusión puede tener un ligero gusto a madera; es totalmente normal. A partir de la tercera, tu mate estará en su mejor punto. Ese sabor a madera desaparecerá naturalmente con el uso.
Una vez curado, ¿cómo utilizarlo a diario?
Buenas noticias: una vez hecho el curado, no tienes que preocuparte más. Sin protocolos de aumento de temperatura, sin precauciones especiales antes de cada sesión. Un mate bien curado es aquel que ha integrado la materia grasa en sus fibras y está listo para soportar la temperatura del mate directamente.
La única regla que se mantiene: nunca viertas agua hirviendo. No porque la madera no pueda soportarlo una vez curada, sino porque el agua hirviendo quema la yerba y altera los aromas. Esto es válido para todos los tipos de mates, no solo para los de madera.
Mantenimiento diario: sencillo y rápido
✅ Después de cada sesión
- Vaciar la yerba inmediatamente
- Limpiar el interior con papel absorbente
- Dejar secar al aire libre, en posición vertical
- Nunca en un armario cerrado; la madera necesita respirar
❌ Evitar a toda costa
- Agua hirviendo
- Jabón o detergente
- Dejarlo en remojo
- Dejar yerba húmeda toda la noche
- Guardarlo húmedo en un espacio cerrado
Cada 3 o 4 semanas, si sientes que la madera empieza a verse seca o si el sabor cambia ligeramente, un poco de materia grasa en el interior bastará para volver a nutrirla. No hace falta repetir el curado completo, solo aplicar, dejar una noche y limpiar.
Solo un hábito basta: nunca cierres tu mate cuando aún está húmedo. En un lugar ventilado, te durará años.
Las maderas: ¿cambia algo el tipo de madera?
Sí, ligeramente. El algarrobo es el más robusto y neutro en cuanto a sabor, ideal para un uso diario intenso. El palo santo es más aromático, con notas resinosas y ligeramente cítricas que enriquecen cada infusión, pero también es más sensible: es preferible para el tereré (mate frío) o infusiones a temperatura más moderada. El olivo es muy apreciado por su estética.
El curado sigue siendo el mismo para todas las maderas. La diferencia está sobre todo en el sabor que aporta la madera a tu mate, una firma propia de cada pieza. Mira nuestra selección de mates de madera.
Tu mate de madera te espera.
Elige la madera que mejor se adapte a ti.